lunes, 18 de febrero de 2008

Arqueología perra

Por si alguien no se ha dado cuenta a estas alturas del siglo, la Arqueología no es eso que nos vendían en las pelis de Indiana Jones. Mal que nos pese a más de un@, ni tesoros ocultos ni vertiginosas persecuciones ni el Santo Grial. Nazis sí que hay algun@ por ahí, pero en estas circunstancias uno no sabe muy bien si confunde la vena peliculera con la trifulca política preelectoral.


Lo que no falta en el mundillo es "ese puntito arqueológico" que nos jode profundamente a quienes nos intentamos ganar la vida con esto. En el ladrillazo que nos rodea, la Arqueología es esa excusa perfecta para justificar que mi piso no sale, oiga. O bien ese reducto de románticos, que se preocupan de los grafitti sobre pinturas prehistóricas (mea culpa, ONU dixit) pero no de los frecuentes desmanes de los "emboinaos" azules (no, por desgracia no son los pitufos).


Antes de la guerra de salvación iraquí, el mundo se estremeció con la pérdida de los budas afganos de Bamiyan. Mientras, a las chicas del burka que les vayan dando (más).


Perra vida, que diría el tango.

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